Dedicarse a la actividad sindical, es una tarea militante que requiere cabeza fría y corazón caliente.

Sin dudas que el Movimiento Obrero Organizado tiene varias batallas que sortear. Por un lado la demonización de los dirigentes sindicales, son comunes las frases: son empresarios, corruptos, patoteros, mafia, etc; reconstruir la mirada generalizada e intencional disparada por los grandes sectores concentrados de poder. Asimismo, la fragmentación tan marcada por falta de una Conducción clara de la Confederación General de Trabajo, primada de intereses individuales, ponen en tensión la verdadera Unidad materializada en una sóla cabeza.

“El pueblo no vale por su organización ni por el número de hombres que están organizados. Vale por los dirigentes que tiene a su frente, porque la acción jamás está impulsada ni por la masa ni por el pueblo, sino por los dirigentes, que son los que conducen”. Juan Perón

Cada vez estamos más convencidos, que hay que volver a las bases, necesitamos construir, frente a este Gobierno Neoliberal, oligárquico, elegido democráticamente, una Organización sólida, con formación de cuadros constante. Volver a las Escuela Superior de Formación que el General Perón supo llevar adelante.

Perón consideró que la conducción política era una ciencia que debía estudiarse con la finalidad de reducir el margen de error de las decisiones y para mejorar los resultados de acción colectiva. El dirigente debía conocer los sucesos históricos y la relación entre variables políticas, económicas y sociales a través del tiempo.

Además de ser un campo del conocimiento científico, la conducción es un arte y cada dirigente desenvuelve una acción particular en su tiempo y en su espacio. La dirección política es única e irrepetible, cada militante lleva un “bastón de mariscal” y en su intervención se ponen en juego su originalidad y su propio sentido.

Finalmente, Perón postuló que la conducción política tiene que orientarse al cumplimiento de una causa trascendente y que la dirigencia debería disponer de una doctrina y de una ética. Los conductores deben llevar bien alto el “sentido heroico de la vida”, colocando a la justicia social, la grandeza nacional y al amor a la patria como finalidad última de sus acciones.

La Patria está viviendo momentos difíciles, desde que el 12 de diciembre de 2015 que hubo cambio de Gobierno, que viene demostrando que quiere seguir vulnerando derechos históricos, que no le importan l@s niñ@s, ni los abuelos, ni la salud, ni la Educación, ni nada que provenga de los sectores populares. Es por ello, que l@s Dirigentes Sindicales, Políticas y sociales, tenemos el deber de militar y construir la UNIDAD en ACCION y en CONCEPCION, solo así el Movimiento Obrero podrá concebirse como columna vertebral de un Proyecto Político Nacional y Popular.

No venimos a proponer tirar ningún viejo por la ventana, pero si debemos saber que el Pueblo aún espera que los Sindicatos sean el bastión de la resistencia, espera renovación en la dirigencia, espera un Movimiento Obrero Organizado sólido, combativo, organizado, solidario. Pues bien, para lograr esto necesitamos un plan de lucha claro, consistente y que se sostenga en el tiempo. Ya no hay lugar para tibiezas, ni para especulaciones sectoriales, hay que poner las pelotas en el lugar que Pueblo espera y colaborar para lograr esos pilares básicos: Patria libre, justa y soberana.

Por último, instamos a soñar con las Utopías Realizables, que permiten a los hombres y mujeres lograr aquellas cosas que siempre han traído la felicidad para nuestro Pueblo. Sigamos construyendo nuestra historia con memoria, seamos participes de nuestro destino siempre con UNIDAD, SOLIDARIDAD Y ORGANIZACIÓN.

 

Facundo Romero

Categorías:Editoriales

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