El día sábado 22 de junio de 2019, después de largas discusiones, negociaciones y mucha rosca se logró el cierre de listas que competirán en las primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO). En este artículo se intenta demostrar que no todos los sectores estamos representados en la lista que el Frente de Todos debería representar.

Muchos trabajadores estamos muy preocupados por la situación actual de nuestra patria. Donde hace una semana se mostró, a través del INDEC que por primera vez en 15 años volvimos a tener dos dígitos de desocupación, y un porcentaje de empleo informal o subocupación de los más altos en la historia reciente.

No pretendemos en estas líneas realizar un diagnóstico de cómo llegamos a esta situación, muchos compañeros e intelectuales lo hacen mucho mejor que yo, lo que sí quiero dejar en claro es que somos los trabajadores y los dirigentes sindicales los que vemos cómo se deterioró nuestro poder adquisitivo y como nuestros compañeros y compañeras fueron perdiendo derechos derivados del trabajo y han sido agredidos por este gobierno, sostenidamente, desde hace tres años y medio.

Volviendo al cierre de listas, considero que nuevamente hubo graves equivocaciones y exclusiones—y hablo en plural porque me siento parte del movimiento peronista. Otra vez, la lapicera estuvo en manos de sectores, principalmente organizaciones fuertemente vinculadas al Estado en el anterior gobierno, que fueron en gran parte protagonistas en las últimas 6 elecciones consecutivas donde el peronismo fue derrotado. El gran perdedor del cierre del sábado fue el Movimiento Obrero Organizado, donde sólo pudimos meter en diputados nacionales para la provincia de Buenos Aires a un ex secretario general en el puesto 11 y una compañera en el puesto 14 de la Asociación Bancaria, muy poco para el sector protagonista en la calle, las fábricas, en el estado, educación, etc., de la resistencia al macrismo.

Para no echarle la culpa solo a los dueños de la lapicera, desde el Movimiento Obrero Organizado nos debemos una fuerte autocrítica de cómo perdimos nuestro poder de presión a la hora de ocupar espacios en la política. Para este humilde dirigente de base, nos falta una propuesta política, un programa concreto y, al contrario de nuestras necesidades, vivimos muy sectorizados: esto genera que no podamos ver los cambios sociales y políticos que nos llevaron a esta situación. El sindicalismo en Argentina tuvo, históricamente, un programa político nacionalista y revolucionario para resolver los problemas de la patria. En este momento, estamos tan faltos de eso, que el enemigo nos viene ganando la batalla y nos hace discutir solamente salario y condiciones laborales. Para colmo tenemos un gran problema comunicacional y desde la vuelta a la democracia, la desindicalización del pueblo argentino fue política de Estado de casi todos los gobiernos. El resultado es que un amplio sector del mundo laboral reniega de los sindicatos y aborrece a sus dirigentes, pero son estos los que los defienden cuando el empresariado avanza como desde 2015.

Ahora bien, desde los sindicatos gestionamos los salarios, las condiciones laborales, la salud y el esparcimiento de nuestros trabajadores. ¿Que gestionó la corporación política peronista para estar decidiendo los destinos de los trabajadores? La respuesta es NADA ¿Creen realmente que somos la columna vertebral del movimiento peronista? La respuesta es NO, creen que somos la vieja política, un sector corporativo donde asistir en resistencia y prometer diversas cuestiones, pero a la hora de repartir el poder los dirigentes sindicales molestan, la rama política del peronismo nos ha picado el boleto compañeras y compañeros. Y esto hay que decirlo.

Desde el 10 de diciembre de 2015, nos exigen al Movimiento Obrero Organizado que seamos el bastión de resistencia a las políticas contra el macrismo. Y así lo hicimos, como pudimos pero lo hicimos. Seis paros generales, infinidad de conflictos sectoriales, una reforma laboral que no pudo avanzar ¿es poco con toda la política en contra y divididos en cinco centrales? No, no es poco. Esto hay que aclararlo, el gobierno kirchnerista dejó un Movimiento Obrero con cinco centrales obreras productos de mezquindades dirigenciales, pero también de una deliberada intención de disciplinar a la CGT. Si el gobierno con la herramienta del Estado apuesta al divisionismo de la clase trabajadadora, después es muy difícil reconstruir. Tenemos que hacernos cargo de los errores de nuestro gobierno. ¿Podemos pensar un proceso revolucionario sin el Movimiento Obrero Organizado?

No puedo dejar pensar qué diría el matrimonio que hizo la revolución justicialista. Estoy seguro que Perón y Evita estarían en total desacuerdo con el armado de la lista del Frente de Todos. Perón nos daba al Movimiento Obrero Organizado, el 33% de los cargos legislativos y muchísimos cargos ejecutivos; hasta el punto que el Secretario General de la CGT presenciaba y discutía en todas las reuniones de gabinete de los tres gobiernos peronistas.

El Frente de Todos se organizó en una unidad bastante amplia que genera pocos cargos para muchos sectores. Pero, de ahí a tener 2 diputados entre los primeros 15 quiere decir que entregamos mucho. Al Frente Renovador había que darle espacio, a las organizaciones sociales también, a las organizaciones juveniles kirchneristas también. Ahora, me da gusto a poco y nada para las organizaciones históricas del peronismo—la CGT y el PJ.

Para colmo, entiendo que cerramos una lista a la medida que necesita Cambiemos, ya que el macrismo va a basar su campaña en que las organizaciones protagonistas del pasado gobierno y demonizadas frente a la sociedad por sus errores y aciertos (válidamente o no) van a volver al poder. Les damos que hablar hasta en eso.

Creo fervientemente que tenemos que volver a Perón, a su doctrina, a recuperar el PJ, la CGT y las 62 Organizaciones Peronistas para poder representar gremial y políticamente a los trabajadores y trabajadoras.

Ya tragado este sapo, nos toca solamente militar para que se vaya Macri de la Casa Rosada y a partir del 10 de diciembre tener un gobierno que nos pueda sentar en la mesa de discusión para llevar adelante las políticas económicas que le devuelva la dignidad a los trabajadores y trabajadoras que representamos. Vamos a estar en la calle antes y después, gane quien gane. Si gana el sector peronista la lucha va a ser más liviana; si gana Macri vamos estar discutiendo mucho más fuerte los puestos de trabajo. Separados nos van a llevar puestos a todos y a todas.

Por: Daniel Cao – Secretario Gremial APUNSAM y Secretario de Juventud CGT Regional San Martín

Editor: Fernando León

Categorías:Editoriales

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