Se oye como un eco una afirmación que viene tratando de imponerse: «la democracia, no sirve». Es necesario analizar a los interlocutores y realizar la siguiente pregunta: «a quienes no les sirve la democracia?». Veamos quienes se ven beneficiados y sabremos quién lo impulsa.

Pasaron muy pocos meses del golpe de Estado en Bolivia y las proscripciones de partidos, movimientos populares y democráticos en el país ya mencionado, Ecuador, Brasil y Paraguay. Ayer vivimos una situación que nos puso en estado de alerta, pero la respuesta social, la mayoría de las conducciones y de las instituciones democráticas argentinas supieron responder con la paz y contundencia que ameritaba el contexto. El corazón del pacto social y la democracia laten. En un momento en que toda rama que se arrojaba al fuego lo alimentaba, la decisión de no generar confrontación entre las distintas fuerzas, la sociedad y las fuerzas o las organizaciones libres del pueblo y las fuerzas habla de una clara madurez institucional y la gran mayoría del arco político que está en funciones.

Por qué se tiende a poner en duda la democracia, cuando un grupo la amedrenta? La respuesta -lamentablemente- es por costumbre histórica, contexto latinoamericano y la vigilia de la sociedad. Tan endebles son nuestras instituciones? Ayer se demostró que no lo son. Quizás no sea por falta de voluntad y respeto a las instituciones, más bien impaciencia y ansiedad. El ejercicio de la democracia como la conocemos existe hace muy pocos años. Está claro que la primera vez que se menciona la palabra data de hace dos mil años. Pero su puesta en acción, en algunos países del hemisferio norte lleva un poco más de dos siglos y en nuestras regiones algunas décadas. No es justificación, pero entendamos que las costumbres de construcción de gobierno en torno a las figuras monárquicas y tiránicas llevan muchísimos siglos en nuestras culturas. Esto nos obliga a cambiar de sistema? Claro que no, pero si a mejorar el que existe. En este caso, entender que la construcción de la democracia está en constante proceso de cambio y como tal es perfectible. Esto debe de ser el motor de impulso para generar mayor compromiso, solidaridad y herramientas de representación para lxs trabajadorxs -que es esta es y será nuestra identidad hasta el último día de nuestras vidas.

Como simple ejercicio, es bueno recordar que lo que se impulsa como alternativa a la democracia son regímenes totalitarios, absolutistas y de cercenamiento a los derechos adquiridos por la sociedad. No nos dejemos seducir por discursos que buscan dividirnos a todxs lxs trabajadorxs, la democracia es construir con consenso pese a las diferencias, nunca nada va a ser exactamente como quiere cada persona. Las respuestas y soluciones a los problemas se encuentran dentro del mismo sistema democrático («por dentro de la ley todo, por fuera nada»), porque a diferencia de los otros sistemas existentes las soluciones las podemos crear todxs por medio de compromiso y voto de las mayorías.
Esto se trata de seguir construyendo, discutiendo y buscando consensos porque el dia que interrumpamos estos ejercicios dejaremos de crecer humanamente y como sociedad.

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