Uno de los grandes inconvenientes que atraviesa el país es la incapacidad de la dirigencia partidaria de continuar las acciones de sus predecesores y de consolidar Políticas de Estado en el mediano y en el largo plazo.

Resultado de eso, Argentina atraviesa permanentes ciclos institucionales de construcción y de destrucción, de avance y de retroceso de programas y de acciones de gobierno realizadas con el esfuerzo y con los recursos de todos los argentinos.

El problema surge por el hecho de que el país arrastra una disputa de proyectos de desarrollo enfrentados y que hay divergencias de intereses locales e internacionales y entre grupos internos de poder de clase o de facción. Asimismo, buena parte de la dirigencia partidaria carece de visión estratégica, de vocación nacionalista y de patriotismo y se comporta como una clase que hace de la función pública un negocio. Los cargos de legislador o ejecutivos se utilizan al modo de franquicia y se venden al poder de turno y los partidos se comportan ambivalentemente y carecen de doctrina y de programa. Los mismos dirigentes que ayer fueron nacionalistas o desarrollistas, hoy son neoliberales y sin presentar demasiadas contradicciones estatizan y al poco tiempo privatizan las mismas empresas públicas, hacen leyes y regulaciones y luego las derogan justificando posiciones contrarias.

La política educativa padece el mismo mal argentino y CAMBIEMOS está desandando las medidas del gobierno anterior en nombre de la “pesada herencia”. La crisis universitaria que están generando fue exteriorizada por el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), que le manifestó oficialmente al Jefe de Gabinete de La Nación la necesidad de resolver la paritaria salarial y de retomar los planes de infraestructura vigentes y proyectados. En paralelo, los sindicatos docentes y nodocentes efectuaron paros, movilizaciones y se están implementando diversas protestas de las comunidades académicas como fueron los abrazos a las universidad Arturo Jauretche, La Plata o Quilmes, entre otras.

Para justificar los desafortunados ajustes y la falta de programación científica y académica CAMBIEMOS distribuye los eslogan acerca de que hay una “pesada herencia”, que existen “muchas universidades” o de que los “pobres no estudian”.

LAS POLÍTICAS DE ESTADO UNIVERSITARIAS

La noción de “pesada herencia” debería ser erradicada definitivamente del lenguaje político ya que no explica nada. La política científica, de investigación o docente de una universidad se construye en décadas y no en años y su efectiva consolidación no depende de ningún gobierno particular, sino de varios. Las acciones de ciencia y de tecnología son por definición siempre de mediano y de largo plazo y lo lógico sería que la actual gestión consolide lo iniciado y que mejore o corrija lo que considera perfectible. Lo que no debería hacer es destruir y caracterizar fácilmente un complejo proceso de inversión educativa, que por definición, demandará mucho tiempo y recursos.

El planteo de CAMBIEMOS es anticientífico y para poder evaluar efectivamente una universidad primero hay que consolidarla. Ese tipo de razonamiento es desafortunado y permitió que en el año 1955 se cierre la Universidad Obrera Nacional meramente por considerarla “peronista” (luego fue reinaugurada como UTN). Tal sistema mental es peligroso y por ejemplo, ¿en nombre de la “pesada herencia militar” el gobierno democrático de 1973 debió haber cerrado las universidades de Rosario o de Jujuy del Plan Taquini?; ¿en el año 2003 Néstor Kirchner tenía que clausurar las instituciones nacionales de Tres de Febrero, Matanza o Quilmes por haber sido inauguradas en el ciclo neoliberal de Menem?. Por suerte para la ciencia y para el conjunto de los argentinos, a nadie se le ocurrió cometer semejante desatino.

¿HAY MUCHAS UNIVERSIDADES?

Periodos de mayor apertura de universidades públicas en la historia Argentina

Periodo Apertura de universidades
1968 a 1973 / Plan Taquini 14
1989 a 2003 / Menem a Duhalde 13
2003 a 2015 / kirchnerismo (Ver Anexo) 19

La mención a que se crearon muchas universidades carece de seriedad por diversas cuestiones. Por un lado, el país podría tender a crear universidades federales más pequeñas que la UBA o la UNLP y descentralizar esas unidades académicas como propuso Alberto Taquini en los años sesenta. Esta decisión supondría la proliferación de diversas instituciones en las provincias y no su clausura como postula CAMBIEMOS.

Por otro lado, en un mundo en plena guerra comercial la economía Argentina tiene el gran desafío de aumentar la inversión científica para elevar las cadenas de valor y ser competitiva. Si nuestro objetivo es parecernos a las potencias capitalistas como postula CAMBIEMOS, deberíamos imitar su decisión de destinar una mayor inversión científica y tecnológica.

Lamentablemente y a contramano de lo ocurrido en la década anterior, están reduciendo las partidas presupuestarias del CONICET y de otros entes estatales vinculados a la actividad.

¿Pesada herencia del CONICET?

Año 2003 2013
Investigadores 3.804 7.194
Técnicos 2.378 2.312
Becarios 2.221 8.553

El planteo de que se crearon muchas universidad atrasa décadas y es más una muletilla publicitaria que un diagnostico o una propuesta real para el sistema de educación superior. La decisión actual de desandar lo actuado en el MINCYT, el INTA, el INTI o la CONEA y las demás instituciones científicas, genera un serio perjuicio al desarrollo nacional y profundiza nuestra condición de economía subdesarrollada y dependiente.

¿LOS POBRES NO ESTUDIAN?

CAMBIEMOS redujo año tras año la cantidad de becas universitarias y sub-ejecutó los programas sociales. Los aumentos del transporte y de los insumos universitarios (libros, fotocopias y tecnología) tampoco están ayudando a los estudiantes a culminar su formación.

Algunos funcionarios justifican la decisión de recortar los fondos en nombre de la “equidad”. La Gobernadora de la Provincia de Buenos Aires declaró que los humildes no estudian en la universidad y que sería necesario por eso reorientar la inversión a los ciclos primarios y al secundario.

Desde el año 1949 la universidad argentina es gratuita. Durante las décadas del setenta y noventa se inauguraron instituciones en distritos de escasa tradición académica y de bajos recursos y eso permitió incluir en las aulas a nuevos actores sociales. Esta última tendencia fue profundizada desde el año 2003, periodo en que además aumentaron exponencialmente las becas.

Becados por año y programa

2002 2006 2010 2013
PNBU – Cantidad de becados 2453 6259 15.021 16.669
Becas Bicentenario – Cantidad de becados 34.370 28.644

                         

A diferencia del planteo de María Eugenia Vidal, los datos muestran que muchos jóvenes de primera generación universitaria están ingresando a las aulas. Asimismo, las nuevas instituciones tienen importantes tasas de crecimiento y eso se ve favorecido por estar radicadas muchas de ellas en localidades de alta densidad poblacional.

Lo que sí es real es que sigue existiendo una alta deserción y que hay alumnos con diferentes niveles de educación previa. En estos casos, en lugar de desfinanciar el sistema de educación superior y de buscar culpables, no ¿deberían implementarse medidas de apoyo y de fortalecimiento académico y social a estos estudiantes y sus familias?.

CAMBIEMOS y el conjunto de las fuerzas partidarias deberían convencerse de que la Argentina requiere políticas de Estado de educación, ciencia y tecnología.

Aritz Recalde

Categorías:Editoriales

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